La historia sigue viva.

Esta es la historia de una mujer en el final de los cuarenta que vuelve a encontrar el amor cuando lo había desterrado para siempre.

No es un amor otoñal como cabía esperar y haría de ésta una historia previsible. Es al amor adolescente que entra en la vida sin llamar.

Lleno de pasión y confianza ciega. Cargado de complicidad y suspiros lanzados al aire.

Lo que iba a ser el Blog más corto de la historia va camino de convertirse en el Blog más largo de la historia.

Esta historia es real y lo sé porque es mi historia.

domingo, 10 de febrero de 2013

Y mi alma en tus labios



El beso es la acción y efecto de besar. Puede que esta vez, alguien haya podido definir lo que siento en los besos que nos hemos dado mi niño soldado y yo.
En esta ocasión sólo han podido dar una definición, desechando las coloquiales que normalmente diluyen el sentido de la palabra.

Tocar u oprimir con un movimiento de labios, a impulso del amor o del deseo o en señal de amistad o reverencia.

Todo está mal. Nada hay que se corresponda con la realidad. Quien haya dado esta definición jamás amó, nunca besó.

¿Tocar? Nuestros labios no se tocan, se fusionan intercambiando adn en un lento frenesí aunque suene a contradicción. Tal es el intercambio de moléculas que en un momento dado no sé donde empiezan mis labios y terminan los suyos. Creo que se hacen uno y entonces es imposible separarse sin una cirugía traumática.
¿Oprimir? ¿Se han vuelto locos? En esta historia no hay oprimido ni opresor, presionado o presionador. Nuestras bocas son como el hierro y el imán, nadie sabe cual es la parte que inicia el camino de atracción, la única verdad es que sólo una fuerza superior a ellos mismos es capaz de separarlos.
¿A impulso del amor o del deseo? ¡Qué barbaridad! Si tenía alguna duda sobre que el autor jamás amó o fue amado, ahora se certifica. Amor y deseo, deseo y amor van unidos entre mi niño soldado y yo. Cuando nuestros labios imantados se hacen uno, el amor y el deseo se unen sin querer separarse hasta que el deseo quede saciado y el amor lo inunde todo.

Dicen que el amor cambia con los años, que el deseo y la pasión dejan paso a otras cosas que ni sé lo que son ni lo quiero saber. Yo digo que no pueden estar más equivocados y que si un día, al mirar a su amado, no sienten el deseo irresistible de besarle, abrazarle y hacer el amor, es que algo se rompió si alguna vez lo hubo.

Sus besos son plenos y entregados.
Sus besos son calientes y llenos de mensajes.
Sus besos son tiernos y apasionados.
Sus besos me suben al cielo y no me dejan caer.
Sus besos, son sus besos los que quiero.

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